Historia de una Indigo-Parte 0

GilgameshEscritos1 Comment

Hace unos cuatro años me vi involucrada en una situación bastante desagradable que me hizo reflexionar ante mi actitud en la vida, entonces decidí cambiar. Me separé de las amistades que tenía en ese momento, retomé mis estudios, me introduje en el mundo GNU/Linux, conocí nuevas personas que hoy en día son mi círculo de amistades y empecé a trabajar en una tienda cara al público. Conseguí llevar una vida “normal”, pero eso no me completaba del todo y me di cuenta que no sólo se debe cambiar, también hay que transformarse. Para lograr esa transformación interior decidí introducirme en el mundo espiritual; nada que ver con la religión ya que no creo en deidades, ni biblias, ni coranes, siempre he creído en la energía.

Empecé con el reiki, la sanación por arquetipos y el asthanga yoga, me venía genial para eliminar malas energías y centrarme en el camino que había decidido tomar, por circunstancias después de un año y pico abandoné el centro de yoga, pero poco tiempo después por una casualidad me vi en un centro de sanación sentada ante un maestro; un maestro de verdad se reconoce rápido con sólo mirarle a los ojos, tienen esa expresión de Buda, un brillo especial en los ojos, una mirada que demuestra su paz interior, su bondad, notas su vibración positiva porque hasta un simple gesto lo hacen de una forma muy calmada, hablan en un tono muy suave porque no intentan convencerte de nada y están seguros de sí mismos. Son personas capaces de ver el aura y analizar las vibraciones que emitimos, con lo que pueden ayudarnos a trabajar aquello que no nos permite evolucionar, por lo general se les llama sanadores pero para mí son maestros porque considero que nadie nos puede sanar; excepto nosotros mismos, simplemente nos pueden guiar y enseñar para lograr la transformación que tanto buscamos.

A parte de mostrarme ciertos aspectos de mi personalidad que debo cambiar, me dijo que soy índigo, algo de lo que ya había escuchado hablar pero no tenía mucha información al respecto. Se catalogan como índigos a las personas que tenemos el aura o campo energético de ese color; el color de la intuición y la espiritualidad, lo que representa un estado superior psíquico y espiritual que si se desarrolla podemos alcanzar las cualidades de maestría o sanación. Los índigo nacen con una misión en la vida, luchar contra el sistema establecido, recordarnos quienes somos para así despertar nuestro poder interior y nos reconozcamos capaces de generar el cambio que necesitamos. Por lo que pude averiguar, durante generaciones nacieron niños índigo a cuentagotas hasta que en la década de los años 70 llegó la primera oleada con dotes de “guerrero”, fue seguida en los 80 y 90 por índigos con una incrementada sensibilidad y a principios del 2000 aparecieron los niños cristal.

Los niños índigo tienen unas características que los identifica, las más destacadas son las siguientes. Tienen una gran sensibilidad e intuición, son muy inteligentes pero puede que no destaquen en sus estudios debido a que se resisten a la autoridad y a los patrones establecidos en el sistema educativo, se aburren mucho en el colegio y se ocupan de lo que les interesa, no atienden a castigos, manipulaciones o represiones, sólo a razonamientos y reflexiones,no aprenden por el método de la repetición, son inquietos y tienen un exceso de energía lo que hace que a veces se les diagnostique el síndrome de déficit de atención, no suelen encajar con el resto, les encanta desarmar y construir cosas, investigar, son muy autodidactas. A edades tempranas pueden tener experiencias psíquicas aunque por lo general pierden esta capacidad con el adoctrinamiento de la familia y la sociedad, pueden sufrir depresión existencial en su adolescencia, no soportan las mentiras, la falsedad y las injusticias, por lo general son bastante tolerantes y tienen bastante empatía pero no toleran mucho la estupidez.

Todos estos rasgos coinciden mucho con mi personalidad, las circunstancias que he vivido, cómo me he sentido, y cuando se entiende el porqué que retumba en la cabeza desde que tenemos uso de razón, todo empieza a encajar…

 

Autora:La última guerrera

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